Descubrimos por qué movernos nos hace sentir bien, cómo preparar el cuerpo
para la actividad física y de qué manera podemos cuidarnos y respetarnos.
Vida activaCalentamientoSeguridadRespeto
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Aprendemos
1.1. Nuestro cuerpo está hecho para moverse
La actividad física es cualquier movimiento del cuerpo
que nos hace gastar energía: caminar, bailar, saltar, ir en bicicleta,
jugar a la comba o participar en un juego de persecución son ejemplos.
No es necesario competir ni practicar un deporte concreto para disfrutar
de sus beneficios.
Beneficios para el cuerpo
Fortalecemos músculos y huesos.
Mejoramos la coordinación y el equilibrio.
Ayudamos al corazón y a los pulmones a trabajar bien.
Aprendemos a conocer nuestras posibilidades.
Beneficios para la mente y la convivencia
Podemos reducir tensiones y mejorar el estado de ánimo.
Favorecemos el descanso y la concentración.
Nos divertimos y ganamos confianza.
Aprendemos a colaborar y respetar a los demás.
El sedentarismo aparece cuando pasamos mucho tiempo sentados
o con muy poco movimiento. Estudiar, leer o descansar también son necesarios:
lo importante es alternar las actividades tranquilas con momentos activos
y no pasar toda la tarde sin movernos.
Añade aquí una ilustración de Tomatito caminando, saltando y bailando con el nombre
tomatito-ef5.1-movimiento.png.
Podemos mantenernos activos de muchas maneras: lo importante es disfrutar del movimiento.
1.2. Calentamiento, actividad y vuelta a la calma
Una sesión de Educación Física tiene diferentes momentos. Cada uno cumple
una función y nos ayuda a practicar con seguridad.
Momento
¿Para qué sirve?
Ejemplos
Calentamiento
Activamos el cuerpo de forma progresiva y preparamos la atención.
Caminar a ritmo vivo, movilidad suave de articulaciones y juegos sencillos.
Actividad principal
Practicamos las habilidades o los juegos previstos y regulamos el esfuerzo.
Circuitos, juegos cooperativos, saltos o actividades de equilibrio.
Vuelta a la calma
Reducimos poco a poco la intensidad y recuperamos una respiración tranquila.
Caminar despacio, respirar con calma y realizar movimientos suaves.
Dosificar el esfuerzo consiste en adaptar la intensidad
a la actividad y a cómo nos sentimos. Si el ejercicio nos supera,
podemos bajar el ritmo, descansar o pedir ayuda al profesorado.
El dolor, el mareo o el malestar son señales para detenerse y avisar.
Añade aquí un esquema de las tres fases de una sesión de Educación Física con el nombre
ef5.1-fases-sesion.png.
Una práctica saludable comienza progresivamente y termina recuperando la calma.
1.3. Hábitos que nos ayudan a cuidarnos
Antes y durante la actividad
Utilizar calzado y ropa adecuados.
Beber agua con regularidad, especialmente cuando hace calor.
Seguir las indicaciones y respetar los espacios de juego.
Adaptar el esfuerzo y descansar cuando sea necesario.
Después de la actividad
Realizar una vuelta a la calma.
Recuperar agua según la sed y el esfuerzo realizado.
Practicar una higiene corporal adecuada.
Descansar y dormir lo suficiente.
Comer de forma variada, tener horarios de descanso y disfrutar de actividades
al aire libre son hábitos que completan un estilo de vida saludable.
No se trata de buscar un cuerpo determinado, sino de sentirnos bien y cuidarlo.
1.4. Seguridad y prevención de lesiones
Practicar con seguridad significa reconocer los riesgos
y tomar decisiones responsables. Los riesgos no siempre están en el propio
ejercicio: también pueden aparecer por el estado del suelo, el material
deportivo o el comportamiento de las personas.
Antes
Durante
Después
Comprobar que el espacio esté despejado y el material en buen estado.
Evitar empujones, prestar atención y respetar las reglas.
Recoger el material, revisar posibles molestias y mantener la higiene.
Si ocurre un accidente: detén la actividad, avisa a una persona adulta
responsable y sigue sus instrucciones. No muevas a una persona lesionada si
pudiera tener una lesión importante y no intentes realizar maniobras que no conoces.
1.5. Todos los cuerpos cuentan
Las personas tenemos distintas alturas, habilidades, ritmos y maneras de movernos.
Estas diferencias son normales y enriquecen los juegos. Respetar a los demás
significa no burlarse de su cuerpo, su capacidad o su género
y adaptar las actividades para que todas las personas puedan participar.
Por ejemplo, en un juego de pases podemos modificar la distancia, utilizar
un balón más ligero, ampliar el tiempo de respuesta o cambiar alguna regla
si esto facilita la participación. Lo importante es que el juego sea seguro,
justo y divertido para el grupo.
Añade aquí una ilustración de un juego cooperativo inclusivo con alumnado diverso,
sin textos legibles, con el nombre ef5.1-juego-inclusivo.png.
Adaptar las reglas y respetar los ritmos permite que todos podamos disfrutar del juego.
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Observamos y comprendemos
Caso A. Dos tardes diferentes
El lunes, Daniel termina los deberes, merienda y pasa toda la tarde
sentado con una pantalla. El miércoles, alterna el estudio con un
paseo, juega un rato con sus amistades y vuelve a casa para descansar.
Los dos días incluyen momentos de descanso. Sin embargo, el miércoles
Daniel ha combinado actividades tranquilas y movimiento.
Pregunta para pensar: ¿qué pequeñas modificaciones podría
introducir el lunes sin dejar de estudiar ni de disfrutar de su tiempo libre?
Caso B. Antes de empezar un juego
El grupo quiere comenzar un juego de relevos. Hay una mochila en mitad del
recorrido, una zona del suelo está mojada y una de las participantes lleva
el cordón desatado. Un alumno propone correr cuanto antes para ganar tiempo.
Pregunta para pensar: ¿cuáles son los tres riesgos?
¿Qué debería hacer el grupo antes de comenzar?
Añade aquí una escena de patio escolar en la que haya tres riesgos visibles:
mochila en el suelo, zona mojada y cordón desatado. Nombre:
ef5.1-detectives-riesgo.png.
Detectives del riesgo: observar primero puede evitar accidentes después.
Caso C. Un equipo para todos
En un juego de balón, algunas personas apenas reciben pases porque otras
piensan que no lo harán bien. Además, alguien dice que un deporte es
«solo para chicos» o «solo para chicas».
Pregunta para pensar: ¿por qué esas conductas son injustas?
¿Qué reglas o acuerdos permitirían participar a todas las personas?
Idea importante: aprender Educación Física no consiste únicamente
en moverse. También aprendemos a tomar decisiones, cuidar del grupo,
comprender nuestro cuerpo y disfrutar sin excluir a nadie.
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Actividades de aula
Lee cada propuesta, observa las imágenes cuando estén disponibles
y escribe tus respuestas en el cuaderno o en los espacios de la página.
Puedes debatirlas con tus compañeros y compañeras.
Actividad de comprensión
Actividad 1. Una semana en movimiento
Imagina que debes explicar a otra persona por qué moverse es importante.
Responde a las siguientes cuestiones.
Escribe cuatro actividades físicas que puedas realizar sin competir.
Explica dos beneficios para el cuerpo y dos para la mente.
Señala una diferencia entre descansar y pasar toda la tarde sin moverse.
Propón dos maneras sencillas de introducir movimiento en un día de colegio.
Organización de una sesión
Actividad 2. Calentamos con sentido
Una clase va a realizar un circuito de coordinación. Debes ayudar
a organizar su sesión.
Ordena estos momentos: vuelta a la calma, actividad principal y calentamiento.
Propón tres movimientos suaves y progresivos para preparar el cuerpo.
Explica por qué no conviene empezar directamente con el ejercicio más intenso.
Escribe dos ideas para recuperar la calma al terminar.
Análisis de riesgos
Actividad 3. Detectives del riesgo
Vuelve a leer el caso B y, si ya está disponible, observa la imagen del patio.
Identifica tres situaciones que podrían provocar un accidente.
Escribe una medida preventiva para cada situación.
Indica qué harías si alguien se cae y parece estar lesionado.
Redacta una norma para cuidar el material deportivo al finalizar.
Convivencia e inclusión
Actividad 4. Todos los cuerpos cuentan
Una compañera necesita más tiempo para completar un recorrido
y alguien propone que no participe en el siguiente juego.
Explica por qué excluirla no es una solución respetuosa.
Propón dos cambios en las reglas para facilitar su participación.
Escribe una respuesta respetuosa ante una burla sobre el cuerpo de otra persona.
Completa la frase: «En nuestro equipo todas las personas tienen derecho a...».
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Lo ponemos en práctica
Estas propuestas se preparan en el aula y pueden ponerse en
práctica más adelante, de forma adaptada y segura, durante el tiempo libre
o en las sesiones de Educación Física.
Planificación personal
Actividad 5. Elige tu ocio activo
Piensa en tu barrio, tu casa, un parque o los espacios próximos al colegio.
Puedes elegir actividades con o sin material deportivo.
Escribe tres opciones de ocio activo que te resulten agradables.
Elige una e indica dónde podrías realizarla de forma segura.
Explica qué beneficio físico o emocional esperas obtener.
Propón una alternativa para un día en que no puedas salir al exterior.
Producto final
Actividad 6. Mi rutina saludable
Diseña un plan sencillo para combinar movimiento, descanso e higiene.
No hace falta realizar ejercicios difíciles ni fijarse metas de rendimiento.
Elige actividades que te gusten y se adapten a tus circunstancias.
Añade aquí un planificador semanal de hábitos saludables,
preferiblemente con iconos y sin texto pequeño, con el nombre
ef5.1-planificador-saludable.png.
Una buena rutina se adapta a cada persona e incluye movimiento, descanso y autocuidado.
Primero: completa la tabla con una idea de movimiento
y un hábito de cuidado para cada día.
Día
¿Cómo me moveré?
¿Cómo me cuidaré?
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
Después: revisa si tu plan cumple estas condiciones:
Por último: explica qué parte de tu plan te resultará
más fácil y qué hábito te gustaría mejorar.
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Comprueba lo aprendido
Selecciona una respuesta en cada pregunta. Cuando termines, pulsa
Comprobar respuestas para conocer tus aciertos y revisar
las explicaciones. Es una actividad para aprender: no sustituye la evaluación
de las actividades prácticas de Educación Física.